Pero ¿cómo empezó el misterio?
La creación y el desarrollo de la Área 51 se vincula directamente con los primeros tiempos de la Guerra Fría.
Ante la creciente influencia de Unión Soviética, las autoridades estadounidenses necesitaban desarrollar medidas de inteligencia adecuadas para entender los planes y el nivel de progreso de la tecnología enemiga.
Para hacerlo se necesitaba un avión que pudiera ingresar en el espacio aéreo ruso sin ser visto por los radares e interceptado.
Por eso, en 1954 el entonces presidente Dwight Eisenhower aprobó un proyecto secreto para desarrollar un avión espía secreto, el llamado programa U-2.
Pero para comenzar el programa se necesitaba un lugar alejado de todo y secreto. Las autoridades encontraron el sitio perfecto en el desierto de Nevada, cerca del lago Groom, a 160 kilómetros de Las Vegas y donde había una vieja base militar -el Homey Airport-utilizada para adiestrar los pilotos de la aviación durante la Segunda Guerra Mundial.
/s3.amazonaws.com/arc-wordpress-client-uploads/infobae-wp/wp-content/uploads/2016/12/06090715/area51-1984-e1481018582713.jpg1920-1024x575.jpg)
El nombre del terreno, tal como figuraba en el mapa, era el que pasaría a la historia: Área 51.
El otro nombre -más atractivo, pero menos misterioso- con el que los trabajadores conocían el sitio, Paradise Ranch, nunca pudo tener el mismo éxito.
Nace el mito
El primer vuelo del U-2 fue hecho en agosto de 1955 y luego la base fue usada para adiestrar los pilotos y guardar en los hangares al flamante avión espía de la CIA (la agencia de inteligencia estadounidense).
Pero el lanzamiento del programa tuvo un inesperado efecto indeseado: disparó el número de observaciones de Objetos Voladores s no Identificados.
Hay, sin embargo, una razón lógica. Un informe del National Security Archive de 2013 –que confirmó por primera vez públicamente la existencia del Área 51, incluyendo también un mapa del lugar– mostró cómo la mayor parte de las observaciones fueron hechas por pilotos de aviones de línea que nunca habían visto volar aviones a las altitudes alcanzadas por el U-2 (18 mil metros, mientras los aviones en esa época volaban a una altitud de entre 3 y 6 mil metros).
/s3.amazonaws.com/arc-wordpress-client-uploads/infobae-wp/wp-content/uploads/2016/12/15000818/Usaf.u2.750pix.jpg)
Por otro lado, las autoridades de la aeronáutica estadounidense no podían admitir que se trataba de un proyecto secreto: la explicación que empezaron a aducir eran que se trataba de "investigaciones de altas alturas sobre el clima".
Pero no fue suficiente: el mito ya había comenzado.
No se trata de tecnología extraterrestre
El U-2 no fue el único avión secreto desarrollado en la base militar. En los años siguientes hubo varios más, como el A-12 y varios aviones invisibles a los radares como el Bird of Prey, F-117A, y Tacit Blue. Documentos desclasificados revelaron que en la base fueron hasta llevados cazas Migs rusos obtenidos en secretopara desarrollar los sistemas de defensa de los aviones estadounidenses.
Pero la teorías conspirativas tuvieron un nuevo empujón en 1989, cuando un hombre llamado Bob Lazar reveló en una entrevista a un medio de Las Vegas que había visto extraterrestres y naves alienígenas cuando trabajaba en la base.
Muchos otros trabajadores del sitio, sin embargo, desmintieron esos rumores,asegurando que se trataba de invenciones.
"Muchos están enojados porque trabajaron en estas cosas y construir estos aviones increíbles", dijo a la revista Popular Mechanics Peter Merlin, un historiador aeroespacial que estuvo investigando sobre el tema durante más de tres décadas. "Esta es tecnología terrestre. Hay tipos diciendo que es extraterrestre cuando en realidad es antiguo conocimiento estadounidense", agregó.

Comentarios
Publicar un comentario